Persiguiendo Mundos Alienígenas con un Telescopio Volador

El Observatorio Estratosférico Aerotransportado de Astronomía Infrarroja (SOFIA, por sus siglas en inglés) es un observatorio volador a bordo de un Boeing 747 modificado que toma lecturas de astronomía infrarroja a aproximadamente 41.000 pies sobre

El Observatorio Estratosférico Aerotransportado de Astronomía Infrarroja (SOFIA, por sus siglas en inglés) es un observatorio volador a bordo de un Boeing 747 modificado que toma lecturas de astronomía infrarroja a aproximadamente 41.000 pies sobre la superficie de la Tierra.

Recientemente observó un mini-eclipse del planeta extrasolar llamado “GJ 1214 b”. Los científicos querían conocer si éste mundo fuera de nuestro Sistema Solar es como una Tierra de gran tamaño o un Neptuno miniatura. Fue la primera vez que SOFIA hizo observaciones de este tipo y se demostró que puede ayudar a responder a preguntas como ésta en el futuro.

Daniel Angerhausen, científico investigador del Instituto de Ciencias de la Blue Marble Space, nos cuenta su experiencia trabajando a bordo de SOFIA.

Cuando ví a SOFIA por primera vez , era un estudiante de pregrado de la Universidad de Colonia en Alemania. Un cartel en el Instituto de Astrofísica anunciaba sobre el ‘Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja’ — era una loca idea de la NASA y la Agencia Espacial Alemana DLR  que trataba de poner un Telescopio de 2,5 metros a bordo de un Boeing 747-SP. Las observaciones astronómicas desde el suelo, incluso en las montañas más altas, sufren mucho de los efectos de la perturbación de la atmósfera terrestre. Volar ligeramente más alto que los aviones comerciales con SOFIA resuelve más de un problema — SOFIA, en ese sentido, es un telescopio espacial que llega a su casa cada mañana. En aquél entonces, la Universidad de Colonia estaba involucrada en la construcción de instrumentos astronómicos que volaran con SOFIA, que todavía estaba en desarrollo. En ese momento, pensé en lo bueno que sería tal vez algún día estar involucrado con una misión tan fascinante como esa.

Después de un título universitario, un doctorado y dos postdoctorados, finalmente estoy sentado aquí escribiendo sobre mi experiencia volando con SOFIA.

A la mañana siguiente que bajé del avión en el que hicimos la observación, twitteé: “Anoche volé en un avión de la NASA de mil millones de dólares para observar un mundo extraño a 42 años luz de distancia ¿Cómo estuvo tu noche? “. No fué la primera vez que volé con SOFIA, ya había hecho dos o tres vuelos de prueba antes, pero era la primera vez que podíamos usar todos los instrumentos disponibles de SOFIA para hacer la ciencia que me interesaba: medir tránsitos de planetas extrasolares.

Los “tránsitos” de planetas extrasolares son eventos relativamente raros que ocurren cuando un planeta fuera de nuestro Sistema Solar se alinea entre la Tierra y la estrella anfitriona de ese planeta. Durante un tránsito, el planeta oculta, o cubre, partes de la estrella y oscurece su luz como en un eclipse. Además, parte de la luz de la estrella pasa a través de la atmósfera del planeta hasta llegar a nosotros. Cuando detectamos esa luz, puede decirnos acerca de la composición, temperatura, presión y otras características de la atmósfera de ese planeta. Sin embargo, cuando observamos estos tránsitos desde el suelo, incluso desde los mejores sitios de Chile o Hawái, las mediciones se ven comprometidas debido a que de igual forma, tienen que pasar a través de la atmósfera terrestre. Éste es el porqué conseguir mantener arriba a SOFIA es tan importante para este caso de ciencia.

Nuestro objetivo esa noche fue el exoplaneta GJ 1214 b, un llamado ‘Mini-Neptuno’ o ‘Super-Tierra’. Los exoplanetas de tamaño intermedio como el GJ 1214 b son relativamente comunes, pero no tenemos un planeta de ese tamaño en nuestro propio Sistema Solar para compararlo. Nuestra observación fue diseñada para dar algunos datos más a los teóricos con el fín de  determinar si GJ 1214b  es un gran mundo rocoso ó un si es un Neptuno gaseoso helado y encogido

Como ocurre con todas las nuevas misiones, hubo problemas ocasionales que aprendimos a evitar o a resolver para futuras observaciones. Sin embargo, seguimos siendo capaces de llevar los instrumentos entre 1,5-2 veces su límite teórico. Si bien nuestros resultados aún no han respondido nuestras grandes preguntas sobre la naturaleza del exoplaneta GJ 1214 b, éstos mostraron que SOFIA tendría la sensibilidad para jugar con los otros niños en la liga de tránsitos exoplanetarios como lo son los telescopios espaciales Hubble o Spitzer. Probablemente SOFIA no se convertirá en un caballo de batalla como éstos dos, pero podrá salir del banquillo para algunos trabajos difíciles o algunos juegos especiales que sólo SOFIA será capaz de hacer. Para mí, y todos los demás involucrados con SOFIA, esto significa que la caza exoplaneta será mucho más emocionante en el futuro.

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